La próxima actualización de la norma ISO 9001:2026 refuerza esta necesidad. El enfoque tradicional de indicadores centrados únicamente en el control operativo ya no es suficiente. Las organizaciones enfrentan hoy un entorno marcado por cambios constantes, incertidumbre en los mercados, presión regulatoria, expectativas crecientes de las partes interesadas y retos globales como la sostenibilidad y la continuidad del negocio. En este escenario, los indicadores deben evolucionar para convertirse en una hoja de ruta clara que permita anticipar desviaciones, evaluar el desempeño real y orientar la toma de decisiones.